Terapia con Ana

Cómo canalizar la rabia contenida

Cómo canalizar la rabia contenida

Autora: Ana Hidalgo

Cómo canalizar la rabia contenida

Hace un montón de años, cuando aún estaba en el instituto, mi profesora de filosofía nos recitó un poema que decía algo así:

“Queremos gritar pero no lo hacemos

¿Temiendo que alguien nos pregunte el por qué?

Quizás nadie nos lo impida.

Pero el miedo a sentir

El animal aproximándose a la boca

Nos obliga a vomitar silencio”

Tendrás que perdonarme pero no recuerdo su autor, y ni tan siquiera recuerdo si eran exactamente así sus versos, pero lo cierto es que en aquel momento me identifiqué con su mensaje.

A día de hoy escucho a muchas personas en mi consulta narrando experiencias similares, atrapados en una inercia que les impide gritar y expresar sus auténticos sentimientos, pero que callan y continúan con su amarga realidad en silencio.

Hoy quiero compartir contigo cómo puedes canalizar esta clase de momentos con 3 técnicas poco ortodoxas.

  1. GRITA

No quiero que faltes el respeto a nadie, sino que descargues tu rabia de una forma controlada, tan sólo tienes que abrir tu bocaza y …

-“ AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH” Ves no es tan difícil y te quedas bien a gusto.

-“Ostras Ana, pero no quiero ponerme a gritar como un loco, eso no está bien”.

De acuerdo, quizás no esté bien visto hacerlo en mitad de la sala de reuniones o en la oficina, pero puedes ir a ver un partido de fútbol y gritar, puedes ir a un concierto o cantar a pleno pulmón sacando tu furia, o simplemente irte a un lugar alejado donde tus gritos no molesten y sacar el animal que llevas dentro.

  1. SALTA

Cuando saltamos desprendemos energía y también la generamos. Es un modo de regenerar la energía bastante útil.

De hecho, el ejercicio nos ayuda a liberar oxitocina, una hormona esencial para nuestra estabilidad emocional que nos ayuda a combatir la ansiedad y el estrés. Por lo que si te sientes atrapado o estresado, muévete y salta.

  1. CREA

A veces nos sentimos mal porque no sabemos expresar con palabras lo que sentimos, y esto nos genera mucha frustración. Sin embargo, existen muchas formas de expresarse.

Saca tu lado más artístico sin tener en cuenta su belleza externa, sino tu sensación o emoción de ese momento: pinta o garabatea algo, moldea en arcilla, inventa una coreografía, recorta una revista, toca un instrumento… lo importante es que plasmes tu malestar de algún modo, con o sin palabras.

 

No hay nada peor como nuestro propio silencio para hacer que una herida ahonde en nosotros. Cuando algo te moleste, dilo abiertamente, y si no puedes, aplica alguna de estas 3 estrategias para comenzar a sentirte un poquito mejor.

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

Soy Ana Hidalgo, psicóloga magister en intervención en la ansiedad y el estrés, y  ayudo a las personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. Si crees que necesitas mejorar algunos aspectos de tu vida y aprender a disfrutar más de aquello que te sucede, suscríbete al boletín gratuito rellenando el siguiente formulario, sin spam y con total privacidad.

 

 

13 Comentarios

  1. Alberto José Figueroa Lillo

    Mil gracias Ana por este artículo. Callar y reprimir la rabia es sin duda una mala estrategia. Yo callaba y aguantaba bastante por no ofender.
    A mi me sirvió lo siguiente, me daba cuenta de que ante determinadas personas o situaciones me sentía más rabioso, entonces me dió por pensar que la rabia no la causaba la persona o la situación sino la interpretación que yo hacia de ese hecho . Pero esto me sirvió de espejo para darme cuenta de que era algo en mi, una insatisfacción de una necesidad de respeto, de aprecio de escucha,… la que generaba esa rabia. Esa conducta pinchaba en una insatisfacción personal y me provocaba el enfado. Entonces pensé y medité sobre mis insatisfacciones y poco a poco pude verbalizar a las personas o reflexionar sobre las situaciones lo que me pasaba y las cosas no siempre pero en general han mejorado. Un saludo.

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    1. Ana Hidalgo (Publicaciones Autor)

      Muchas gracias por tu aportación Alberto.
      Como bien dices, la rabia puede venir provocada por la insatisfacción personal, y como por lo general se tarda en aprender a manejarla, estas estrategias pueden ayudar en el proceso. Un saludo

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  2. Martha

    Buenisimo

    Responder
    1. Ana Hidalgo (Publicaciones Autor)

      Gracias Martha, espero que estos sencillos trucos te sirvan de ayuda

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  3. Martha Diaz Manasero

    Me parece excelente

    Responder
    1. Ana Hidalgo (Publicaciones Autor)

      Muchas gracias Martha

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  4. Jose

    Gracias por la información, empezaré a poner en practica estos pasos.

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  5. gloria

    gracias, gracias.
    vivimos mi marido y yo un momento muy duro profesional debido a un error que no se ha podido subsanar y dos años después aún sigo con la rabia que no sé ni puedo expresar.

    Responder
    1. Ana Hidalgo (Publicaciones Autor)

      Hola Gloria, hay situaciones que nos marcan mucho por su dureza. Si tras dos años esta situación te sigue afectando tanto como comentas, te recomiendo buscar ayuda profesional y acudir a terapia para que puedas sacar esa rabia que tanto te molesta.

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      1. gloria

        muchas gracias ana.

        Responder
  6. Katia

    Como me identifiqué con estas palabras: Pero el miedo a sentir

    El animal aproximándose a la boca

    Nos obliga a vomitar silencio”

    Años de años vomitando silencio y aún no entiendo por qué lo he permitido, por que me he tragado las palabras… hoy quiero entender muchas cosas en mi vida

    Responder
    1. Ana Hidalgo (Publicaciones Autor)

      Hola Katia,
      Gracias por comentar.
      A veces nuestras experiencias de vida nos pueden llevar a aprender que a veces es mejor no hablar y quedarse petrificado como hace el armadillo para defenderse. Nos hacemos una bola y nos encerramos en nosotros mismos.
      Este aprendizaje, útil en muchas situaciones del pasado, no nos sirve para todos los momentos de nuestra vida pero, si lo hemos repetido con cierta frecuencia, puede que sea la primera reacción ante la adversidad que mostremos si no trabajamos en encontrar nuevas alternativas.
      Para ello, para aprender que a veces también podemos huir o enfrentarnos, se necesita de práctica, y esto o bien se consigue con años de tropezones, o bien, se aprende en terapia.
      Es por ello que, si te animas a comenzar cambios en tu vida a fin de sentirte mejor y tener un mayor bienestar, te recuerdo que me tienes a tu diposición. Estaré encantada de trabajar profesionalmente junto a ti para ayudarte a analizar obstáculos y nuevas formas de enfrentarlos.
      Mucho ánimo Katia.
      Un abrazo.

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