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Cómo superar la presión social

Cómo superar la presión social

 

Autora: Ana Hidalgo

¿Quién no ha sentido en alguna ocasión el peso de la presión social sobre sus hombros?

Hace unos días comentaba con una amiga cómo la presión social nos va arrastrando al consumismo y nos aleja poco a poco de la realidad, pero lo malo no es que la presión social nos lleve a llenar nuestras casas de cachivaches (consolas, tele más grande que nosotros o armarios repleto hasta los topes), lo malo es que la presión social puede llevarnos a hacer cosas que no queremos, y de las que acabamos arrepintiéndonos, desde iniciarnos en el consumo de sustancias, hasta cambiar nuestro comportamiento o forma de entender la realidad.

La presión social nos puede hacer dudar sobre nosotros mismos. Te suena eso de –“¿a tu edad y todavía así?”. Olvidamos que cada uno es libre de marcar su propio ritmo y crear su propia realidad, y que el hecho de que la mayoría haga algo no significa que esté bien o que tenga que interesarnos por fuerza.

En referencia a este tema, recientemente me he topado con un artículo en el blog noseasimbecil.com que plantea algo que de seguro ya sabes, pero que a veces olvidas: “el mundo está lleno de imbéciles”. Sé que queda feo decirlo, pero como dice Vic Blázquez en su artículo, “ser imbécil no es sinónimo de ser alguien malo, sino de hacer las cosas mal”, por eso todos somos imbéciles en algún momento de nuestra vida.

Actuamos mal al ceder a la presión en situaciones que no nos benefician o incluso nos perjudican, al dar más importancia a la opinión de otros que a la nuestra, al tratar de ser quien no somos ni queremos ser… en muchas situaciones somos, o al menos actuamos, como auténticos imbéciles.

¿Qué podemos hacer para mantenernos al margen?, ¿cómo superar la presión social?

Te dejo a continuación 6 tips que te ayudarán a desprenderte de la presión social, al menos en parte.

  1. Conócete a ti mismo y cuida tu autoestima.

No hay nada como saber quién eres, qué te interesa y qué objetivos quieres lograr para sentirte bien con tus actos.

Cuando sabes quién eres, qué quieres y lo mucho que vales, te resulta mucho más fácil diferenciar qué acciones te acercan a tus objetivos y cuáles no. De este modo, puedes aceptar que los demás son libres de darte sus consejos, pero tú eres libre de tomarlos o no, de seguirlos o de buscar tu propio camino (recuerda tus derechos asertivos), de este modo será más sencillo que no actúes por la inercia de la presión social, sino por lo que dicte tu conciencia.

  1. Usa la presión para superarte a ti mismo.

No toda la presión social es mala, un jugador de élite por ejemplo puede transformar la sensación de presión social en apoyo social para ayudarle a ganar un partido, y tú también puedes hacer lo mismo, cambia tu punto de vista para conseguir algo bueno.

Si lo piensas bien, a veces el que alguien te diga que no puedes hacer algo, te puede dar el coraje que necesitas para demostrarte a ti mismo que sí puedes lograrlo, pero ojo, plantéate si es realmente lo que quieres hacer, si esa acción te beneficia de algún modo o si te dará problemas, te hará sentir mal, o te arrepentirás pasado un tiempo de haberla puesto en práctica, usa la presión a tu favor, no en tu contra, para ello, tendrás que acostumbrarte primero a respetarte a ti mismo.

  1. Habla claro.

Expón tu versión de la realidad y da tu opinión. Que todos hagan algo no significa que esté bien. Si nadie hubiera expuesto de forma directa sus puntos de vista seguiríamos pensando que la tierra es plana o que el sol gira alrededor de la tierra y no a la inversa.

Sé que esto puede resultar un tanto difícil y que además puede conllevar un alto precio (que se lo digan a Galileo), pero a veces merece la pena correr el riesgo, quizás a los demás no se les haya ocurrido tu punto de vista, y por eso te presionan,  porque desconocen mejores alternativas, así que asegúrate de hablar claro y mostrar tu propia versión de la realidad.

Atrévete a ser tú mismo y salirte de vez en cuando del rebaño si consideras que así estarás más alineado contigo mismo y con tus necesidades, di NO a los abusos de los demás, NO a continuar en la rueda que no te lleva a dónde quieres ir, en definitiva: habla claro.

  1. El secreto de las preguntas.

No es fácil resistirse a la presión ni a la tentación de querer agradar a los demás, sin embargo, conviene tener claro el por qué lo hacemos, por qué necesitamos la aprobación o el reconocimiento externo. Revisa este punto pues puede que tu autoestima necesite ser fortalecida, en cualquier caso, hacerte preguntas te ayudará a verlo más claro.

Sin embargo, no sólo es positivo hacerte preguntas a ti mismo, si la presión social es grande, puedes preguntar abiertamente a aquellas personas que te presionan el por qué quieren que actúes de un modo determinado.

Muy probablemente ellos no sepan por qué quieren que actúes así, no hayan meditado sobre ello, sino que se hayan dejado llevar por una presión social aún mayor. También es posible que no quieran reconocer que sólo pretenden ponerte en el punto de mira, probar si tú eres o no capaz de hacer algo que ellos no se atreven, o simplemente, pretenden que tú caigas en los mismos errores en los que ellos ya han caído para así relativizarlos como algo frecuente que puede pasarle a cualquiera.

Preguntar al que trata de oprimirte de algún modo hará que se replantee la realidad y facilitará el hallar puntos de vista en común.

  1. Rodéate de personas que te aceptan y valoran tal como eres.

Como bien sabes, no podemos agradar a todo el mundo. Tratando de ser quien no eres podrás agradar o no a un puñado de personas, pero actuando así habrá una persona muy importante a la que le estarás jugando una mala pasada: a ti mismo.

Existen millones de opiniones, y no existe una fórmula para agradar a todos, por lo que acepta que siempre habrá alguien que no vea el mundo de igual modo que lo ves tú, y esto tiene sus ventajas aunque no te lo creas, pues puede ayudarte a abrir tu mente y tus horizontes.

Sé genuino, respétate y rodéate de aquellos que te quieren tal cual eres, con tus defectos y tus virtudes, al fin y al cabo, no existe nadie perfecto, y mejor estar cerca de quien te sabe valorar y no te obliga o coacciona a actuar de un modo determinado, sino que acepta que seas capaz de tomar tus propias decisiones y solucionar tus problemas.

  1. Toma lo bueno y desecha lo malo.

No pretendo que adquieras una sordera selectiva, que escuches sólo lo que te interesa y olvides al resto del mundo, sino que escuches propuestas y alternativas, y las concedas el valor justo dado que nadie tiene el conocimiento ni la verdad absoluta.

Una vez que conozcas los distintos puntos de vista, quédate con las que te ayudan a crecer y desestima las que te dañan y te empequeñecen. Esto es: toma lo bueno de cada opinión, teniendo en cuenta que no tiene por qué coincidir con tu punto de vista inicial y sácale partido. Compartir opiniones enriquece, postrarse sin más a las opiniones de los demás empequeñece.

 

Ahora es tu turno. Estos son sólo algunos consejos para ayudarte a desprenderte de la presión social, pero evidentemente eres libre de adoptar aquellos que más encajen que tu persona y desestimar el resto.

Si tienes tus propios trucos para evadirte de la presión social, compártelos en los comentarios, pueden sernos de mucha utilidad.

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

Soy Ana Hidalgo, psicóloga magister en intervención en la ansiedad y el estrés, y  ayudo a las personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. Si crees que necesitas mejorar algunos aspectos de tu vida y aprender a disfrutar más de aquello que te sucede, suscríbete al boletín gratuito rellenando el siguiente formulario, sin spam y con total privacidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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