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Qué hacer ante una agresión verbal

Consejos para que no te afecten las impertinencias de las personas maleducadas

Autora: Ana Hidalgo

 

¿Quién no se ha preguntado alguna vez qué hacer ante una agresión verbal?

¿Alguna vez te han faltado verbalmente al respecto y no has sabido cómo reaccionar?

Dice el refrán que “a palabras necias, oídos sordos”. Sin embargo, no es tan fácil cumplir esta máxima cuando algo que escuchas te toca la fibra.

Me considero una persona bastante pacífica, sin embargo, en más de una ocasión he saltado ante los improperios de otros.

¿Y qué he ganado en esos casos? Nada, enfadarme para después tener que volver a calmarme yo solita.

Con los años estoy aprendiendo que hay mejores formas de reaccionar que entrar al trapo cuando alguien trata de lastimarte, por eso hoy te comparto algunas de las estrategias que yo misma empleo para lograrlo.

 

  1. Desvía su atención cambiado de tema.

Desviar la atención ayudará a la persona que comete la agresión verbal a calmar un poco los ánimos y distanciar´se del foco del malestar.

Distraeros os ayudará a tomar distancia y te permitirá a ti no tomar el ataque como algo personal.

Por ejemplo: “¿has visto lo que acaban de decir en la tele?”, “olvidé preguntarte, ¿qué pasó con el asunto aquel?”

  1. Todos tenemos derecho a tener un mal día.

Para mantener la calma ante una agresión verbal, la clave está en dejar de pensar en ti para centrarte en la persona que agrede.

Piensa en cómo de irritada o dolida debe estar la otra persona para actuar como lo está haciendo.

Asume que necesita ayuda, está teniendo un muy mal día para perder los papeles así y no saber siquiera controlarse.

Recuerda que quien tiene el problema es el que ofende o trata de ofender.

Puedes ayudar a la otra persona transmitiéndole tu serenidad y no dejándote llevar por sus impertinencias.

Piensa: “veo que tienes un mal día, y tratas de desahogarte conmigo”.

  1. Hazle un cumplido.

Hacer un cumplido puede ayudarte a descolocar a la otra persona.

Si el cumplido es totalmente sincero, le quita hierro al asunto, y hará que la tensión se difumine.

Por ejemplo: “me encanta cuando te enfadas, te salen unos hoyuelos preciosos”, “disfruto cuando expresas tu opinión, es sexy”.

Si el cumplido es sarcástico, incluye tu defensa, algo que probablemente no esperaba.

Por ejemplo: “me encanta lo bien que encadenas frases, está claro que dominas la sintáctica”, “que facilidad de palabra, enhorabuena”.

  1. Sírvele de espejo.

Céntrate en qué le ocurre a tu agresor y qué quiere conseguir y muéstraselo directamente.

Esto le hará reflexionar sobre su comportamiento.

Por ejemplo: “veo por tu tono que te estás irritando”, “no te ha gustado lo que he dicho”, “te sientes inseguro”.

  1. Pide que aclare sus palabras

Es fácil decir palabras, pero no lo es tanto justificarlas. Pide a tu agresor que las aclare y sea objetivo.

Por ejemplo: “¿qué quieres decir con poco profesional?”, ¿por qué crees que es anticuado?”, “¿qué es para ti una persona normal?”

  1. Usa una muletilla breve

Demuestra que no vas a entrar al trapo y que esa conversación no se alargará más porque no te interesa.

Recuerda el refrán: “no hay mayor desprecio que el no hacer aprecio”.

Por ejemplo: “pues qué bien”, “ya veo”, “mira tú”.

  1. Descolócale.

Emplea un refrán que no venga al caso para cerrar el tema, se quedará descolocado pensando en su significado.

También puedes emplear una cita famosa o combinarlo a tu modo, eso sí que no tenga sentido en ese contexto.

Por ejemplo:  “en todas partes cuecen habas”, “no hay dos sin tres”.

 

Evidentemente, estas son sólo algunas de las técnicas para blindarte ante las agresiones verbales, pero existen muchas otras.

¿Tú cuáles usas? Cuéntanos tus experiencias en los comentarios.

Para conocer más técnicas o recibir mi ayuda profesional, recuerda que puedes contactarme a través de este enlace.

Estaré encantada de ayudarte, bien en mi centro de psicología en Alcorcón, bien a través de internet.

Sobre la autora:

Soy Ana Hidalgo, psicóloga magister en intervención en la ansiedad y el estrés. Desde hace más de una década ayudo a personas como tú a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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